LA CAUSA DEL SUFRIMIENTO: LOS KLESHAS

El Buda dice que la vida es sufrimiento; tanto los yoguis antiguos como los budistas señalan a los kleshas como las causas de nuestro sufrimiento. Estas “aflicciones” distorsionan nuestra mente y nuestras percepciones afectando cómo pensamos, actuamos y sentimos. Los cinco kleshas principales varían en intensidad en nuestra psique, desde ser intrascendentes en su efecto hasta la ceguera total. Los kleshas no solo crean sufrimiento, sino que nos unen al interminable ciclo de nacimiento y renacimiento, y así nos impiden alcanzar la iluminación.Avidya (ignorancia) es el concepto erróneo de nuestra verdadera realidad, creyendo que lo temporal es eterno, lo impuro es lo puro y el placer de ser doloroso. Esta representación falsa de la realidad es la raíz klesha y produce los otros cuatro.

Asmita (I-am-ness) es la identificación de nosotros mismos con nuestro ego. Creamos una autoimagen de nosotros mismos que creemos que somos nosotros, pero no somos nosotros. Esta autoimagen puede contener proyecciones falsas tanto externas (soy pobre) como internas (soy una mala persona). Nos quedamos atrapados dentro de las proyecciones que hemos creado de nuestra vida.

Raga (apego) es la atracción por las cosas que le dan satisfacción a uno mismo. Nuestro deseo de experiencias placenteras crea acciones sin sentido y una visión ciega. Cuando no podemos obtener lo que deseamos, sufrimos. Cuando obtenemos lo que deseamos, nuestros sentimientos de placer pronto se desvanecen y comenzamos nuestra búsqueda de placer nuevamente, quedando atrapados en un ciclo sin fin.

Dvesha (repulsión) es lo opuesto a raga, aversión hacia las cosas que producen experiencias desagradables. Si no podemos evitar las cosas que no nos gustan, sufrimos. Incluso pensar en experiencias desagradables produce sufrimiento.

Abhinivesha (voluntad de vivir) es la klesha más profunda y universal, permaneciendo con nosotros hasta nuestra muerte. Sabemos que un día ciertamente moriremos, pero nuestro miedo a la muerte está profundamente enterrado en nuestra inconsciencia.

La primera etapa de trabajo con los kleshas es simplemente reconocerlos. La reflexión promueve la autoconciencia, la autocomprensión y el autoconocimiento para descubrir y ver las kleshas y sus raíces, así como también la forma en que crean el sufrimiento.

La oposición directa de la concentración y otras técnicas yóguicas puede contrarrestar kleshas simples. Las kleshas groseras se superan con meditación, tapas y búsqueda de sabiduría. Se dice que las técnicas yóguicas queman las impurezas de los kleshas para purificar la mente. Al librarnos de nuestros kleshas, ​​podemos ver claramente la realidad del mundo y nuestra propia naturaleza verdadera.

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