LOS CINCO NIYAMAS DEL YOGA

La segunda extremidad del sistema de yoga de ocho extremidades de Patanjali contiene las cinco prácticas internas de Niyama (observancia). Estas prácticas extienden los códigos éticos de conducta provistos en su primer miembro, los yamas, al ambiente interno de cuerpo, mente y espíritu del yogui practicante. La práctica de Niyama nos ayuda a mantener un entorno positivo en el que crecer, y nos da la autodisciplina y la fortaleza interna necesarias para progresar en el camino del yoga.

Shaucha (purificación) es un objetivo central de muchas técnicas yóguicas, y es el primer principio de los cinco Niyamas de Patanjali. Los yoguis descubrieron que las impurezas, tanto en nuestro entorno externo como en nuestro cuerpo interno, afectan adversamente nuestro estado de ánimo y evitan el logro de la verdadera sabiduría y la liberación espiritual. Las prácticas de asana, pranayama y meditación limpian y purifican el cuerpo y la mente, además de fortalecer su capacidad de mantener un estado puro de ser. También debemos trabajar conscientemente en rodearnos de un entorno puro (que incluya alimentos, bebidas, amigos, entretenimiento, muebles para el hogar y transporte) para no volver a agregar impurezas externas a nuestros cuerpos o mentes.

Samtosha (contentamiento) no está anhelando lo que no tenemos, además de no codiciar las posesiones de los demás. Los yoguis nos dicen que cuando estamos perfectamente contentos con todo lo que la vida nos da, entonces alcanzamos la verdadera alegría y felicidad. Es fácil para la mente engañarse y pensar que podemos alcanzar la felicidad duradera a través de la posesión de objetos y bienes, pero tanto nuestra experiencia personal como las enseñanzas de los sabios demuestran que la felicidad obtenida a través del materialismo es solo temporal. Practicar la satisfacción nos libera del sufrimiento innecesario de querer siempre que las cosas sean diferentes, y en su lugar nos llena de gratitud y alegría por todas las bendiciones de la vida.

Tapas (ascetismo) es una práctica yóguica de intensa autodisciplina y logro del poder de la voluntad. Básicamente, Tapas está haciendo algo que no quieres que tenga un efecto positivo en tu vida. Cuando nuestra voluntad entra en conflicto con el deseo de nuestra mente, se crea un “fuego” interno que ilumina y quema nuestras impurezas mentales y físicas. Este fuego interno también puede usarse como fuente de energía espiritual; los yoguis dicen que la única práctica de Tapas puede conducir a la liberación de la kundalini y al logro de la iluminación. Tapas nos transforma y purifica, así como permite la conciencia y el control sobre nuestros impulsos inconscientes y el mal comportamiento. Tapas construye la fuerza de voluntad y la fuerza personal para ayudarnos a dedicarnos más a nuestra práctica del yoga.

Svadhyaya (autoaprendizaje) es la capacidad de ver nuestra verdadera naturaleza divina mediante la contemplación de las lecciones de nuestra vida y mediante la meditación de las verdades reveladas por videntes y sabios. La vida presenta una oportunidad sin fin de aprender sobre nosotros mismos; nuestros defectos y debilidades nos dan la oportunidad de crecer y nuestros errores nos permiten aprender. Examinar nuestras acciones se convierte en un espejo para ver nuestros motivos, pensamientos y deseos conscientes e inconscientes con mayor claridad. La práctica yóguica de Svadhyaya también implica el estudio de textos sagrados y espirituales como guía para nuestro mundo interior donde reside nuestro verdadero yo. El autoaprendizaje requiere tanto ver quiénes somos en el momento como ver más allá de nuestro estado actual para comprender nuestra conexión con lo divino.

Ishvara Pranidhana (devoción) es la dedicación, la devoción y la entrega de los frutos de la propia práctica a un poder superior. Este Niyama fusiona dos aspectos comunes del yoga dentro de él: la devoción a algo más grande que el yo y la acción desinteresada del karma yoga. Patanjali nos dice que para alcanzar el objetivo del yoga debemos disolver nuestra naturaleza egocéntrica y dejar ir nuestra constante identificación con nosotros mismos. Para hacer esto, nuestra práctica de yoga y todos los beneficios que podemos recibir de nuestra práctica deben verse como una ofrenda a algo más grande que nosotros mismos. A través de este simple acto de dedicación recordamos nuestra conexión con nuestro poder superior, y nuestra práctica de yoga se vuelve sagrada y llena de gracia, paz interior y amor abundante.

Las extremidades de la base del camino de yoga de ocho pares de Patanjali, yama y niyama, crean una base sólida y un contenedor fuerte para que el yogui se mueva a las etapas más profundas del yoga con concentración, fortaleza interna y éxito. Practicar Yamas y Niyamas es un viaje y un proceso. Da un paso, un Yama o Niyama a la vez y procede con compasión y sin preocuparte por la perfección. Como dijo Swami Sri Kripalvanandaji: “Cuando eliges un pétalo de la guirnalda de yamas y niyamas, la guirnalda completa seguirá”.

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